La violencia machista refleja la falta de igualdad real que persiste en nuestra sociedad. El hecho de que dos millones y medio de mujeres sean maltratadas en España, alrededor de setenta sean asesinadas cada año y casi sesenta mil denuncien a sus parejas por malos tratos, son datos que muestran la gravedad del problema social que representa la violencia contra las mujeres.

Aunque nuestra juventud, en un 96% entre las mujeres y en un 92% entre los hombres, considera inaceptable la violencia de género, no todas las formas de violencia de género concitan el mismo rechazo ni todos los comportamientos que constituyen maltrato son identificados como tales. Uno de cada tres jóvenes considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias ‘controlar los horarios de la pareja’, ‘impedir a la pareja que vea a su familia o amistades’, ‘no permitir que la pareja trabaje o estudie’ o ‘decirle las cosas que puede o no puede hacer’. Además, todas las investigaciones indican que las personas jóvenes son algo más tolerantes que el conjunto de la población con las conductas relativas a la violencia de control. De acuerdo con la Macroencuesta de Violencia sobre la Mujer 2015, el porcentaje de mujeres jóvenes de 16 a 19 años que han tenido pareja en alguna ocasión y que ha sufrido violencia de control en los últimos 12 meses asciende al 25%.

Por todo ello resulta imprescindible que la juventud de hoy, protagonista de la sociedad del mañana, comprenda, conozca e identifique la violencia de género, reconozca las primeras señales del maltrato y, a continuación, se convierta en protagonista del logro de una sociedad libre de violencia contra la mujer: apoyando a quienes la sufren, rechazando actitudes y estereotipos que la promuevan o justifiquen y actuando en sus relaciones interpersonales, desde el convencimiento de que la igualdad entre mujeres y hombres y el respeto por la dignidad del otro son imprescindibles y útiles para su convivencia pacífica en sociedad.